EL ÚLTIMO ESTIRÓN.

EL ÚLTIMO ESTIRÓN.




                                                                               “Unos de los graves riesgos de la vida, es nunca atreverse a arriesgar.” Oprah Winfrey


G. Saúl García Cornejo.


El día de la jornada electoral, está a “tiro de piedra”. Para una facción, es “mero trámite”, para la opositora, de natural incertidumbre, pero confiada en que por fin, hay ya, un “despertar ciudadano”. El otro, es sólo cosa de risa.

En todo ese entramado, quien debería tener mayor peso, es el votante. Pero, por desgracia, sigue en una buena parte, obnubilado por esa bruma llamada “la esperanza”. Aunque, sin accionar, acostumbrado a ver y dejar pasar. Además, vapuleado por variopintas encuestas, la mayoría –se notan- “cuchareadas”. No es tan descabellado, de seguir los mismos al mando, que las próximas elecciones, se decidan por encuestas, ya empezaron, al menos eso dicen, por escoger a sus candidatos.

¿Qué pensará cada sufragista, antes, durante y después de la elección? Es muy factible que, nada de fondo. Y es lógico, luego de vivir en carne propia tanta demagogia, tanto atraco de políticos venales, de enriquecimiento –muy explicable- de hijos, compadres, amigos de amigos del amigo, y hasta, como dice un buen colega, director de este medio, de sus amantes y agrego, sin importar género. 

Desde luego, hay electores que por su condición precaria y olvidada por regímenes pasados, y que ahora reciben una “pensión”, que no importa lo nimia, sino la lógica de que es peor, no recibirla. Votarán seguramente por ya sabemos quién. Con sus raras excepciones, si es que al igual, creen lo que promete la opositora, al menos en ese sólo punto: Qué seguirán los apoyos. Otros –que no son pocos- saldrán decepcionados de su elección.

Vivimos en un sistema político paternalista –aunque irónicamente, será ahora, un matriarcado, gane quien gane-. ¿De verdad la mujer podrá o deberá tener una visión distinta? Por lo pronto, hay dos que se arriesgan, que se atreven, desde luego, una con el peso de un hombre con todos los complejos, que una mujer libre, odiaría o al menos, eludiría. Claro, para mejorar las condiciones generales y particulares de los mexicanos.  Y no es que haya que desconfiar de las mujeres en esa tarea política, sin embargo, es la primera vez en la corta historia democrática de México, en que veremos si se puede, o no. Luego, cabe pues, una duda razonable.

Aunque a decir verdad, no creo que un debate o varios, den al ciudadano una pauta real, para decidir por quien votar, y menos aún, con la poca altura de los mismos, tanto en su estructura, como en la desenvoltura de sus protagonistas. Sin querer reconocer que, eso merecemos. La única realidad, incluso, vista con diferentes lentes, es que quien cree o dice estar a la cabeza del cuerpo político nacional, le falta precisamente, cordura. Es pues, lo que coloquialmente se dice: “Un chivo loco, en cristalería”. Lo que obvio, desata a otros a su alrededor, y una muestra: Marcelino, organizó en la embajada de Suiza, en México, una reunión con más de 50 embajadores, para promocionar a Brugada, y la lectura obvia es: Le importan mamá, las leyes electorales, pues si se hizo en la embajada de Suiza, es ahí, territorio extranjero, y no se deben hacer esos eventos fuera de la demarcación electoral y menos, en algún territorio extranjero; al mismo tiempo, desdeña al ciudadano mexicano, dando preferencia, incluso, posicionamiento a extranjeros, en asuntos nacionales, sin perjuicio de que sea su influencia sólo para la ciudad de México. Es decir, vamos de mal en peor, y esos son los “talentos políticos” soberbios y desesperados por no dejar la ubre. No es cosa mínima, es un hecho grave, incluso, para ser sancionado por la autoridad electoral. Otro desliz de última hora.

Desde luego, hay quien afirma que la política oficial, carece de lógica en muchas de sus acciones, que está plagada de ocurrencias, al tamaño de quien las urde. 

Vale preguntarse, más en estos tiempos, incluso, de la Inteligencia Artificial, si los mexicanos estamos listos, preparados para decir: ¡Basta! Y parar en seco al “chivo loco”. Al igual, como decía Chava Flores, “A que le tiras cuando sueñas mexicano”, por aquello de la indolencia, el exceso de confianza, la credulidad, etcétera; si podemos al fin, cambiar de chip, y sacar al “chivo” de Palacio, eso sí, responsabilizarlo de sus acciones negativas o criminales, y de sus cómplices. Ahí sí, sería otro México. Porque es claro: El último sexenio, no ha sido mejor, sino peor para la mayoría de connacionales. 


Conclusión, debemos pensar y muy bien, a quién le vamos  confiar nuestro destino, vidas, patrimonios y, también, de los que siguen después.


¿Qué opinan?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desde la Cuna de la Independencia: «Cuarta Transformación»

Puede ser Trump. Puede ser Harris. Pronto viene la definición.

Reflexión y acción: Día Internacional del Migrante en Nueva York