El Bajío y el nuevo pacto nacional

El Bajío y el nuevo pacto nacional

Cuando los resultados comienzan a pesar más que las narrativas






En política, las narrativas seducen.

Pero los resultados permanecen.

Hoy, los gobernadores mejor evaluados del país no pertenecen al partido en el poder federal. No es un dato menor. Es una señal.

Mauricio Kuri en Querétaro encabeza con frecuencia los rankings de aprobación. Manolo Jiménez en Coahuila ha consolidado estabilidad en seguridad y economía. Samuel García en Nuevo León ha apostado por inversión extranjera y comunicación estratégica.

¿Qué tienen en común?

Gestión.

Mientras tanto, diversos análisis de opinión pública han señalado que varios gobiernos estatales enfrentan fuertes crisis de aprobación asociadas principalmente a dos factores: inseguridad persistente y administraciones que no lograron sostener el impulso electoral inicial.

La lección es clara: la ciudadanía distingue entre propaganda y desempeño.

El Bajío como laboratorio del nuevo rumbo

El centro del país —Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y parte de Jalisco— hoy concentra una dinámica distinta:

Estabilidad relativa.

Atracción de inversión.

Coordinación entre sector empresarial y gobierno.

Apuesta por digitalización y mejora administrativa.

Ese modelo, con sus claroscuros, está mostrando que el desarrollo no depende exclusivamente del discurso ideológico, sino de acuerdos funcionales entre sociedad y Estado.

Querétaro, particularmente, ha construido una narrativa de competitividad internacional basada en tres pilares:

Estado de derecho.

Atracción tecnológica.

Profesionalización del servicio público.

Si el Bajío logra consolidar un bloque de innovación regional, podría marcar el nuevo rumbo nacional.

La crisis interna y la oportunidad

Los partidos tradicionales arrastran fracturas históricas. Morena enfrenta tensiones internas producto de su rápido crecimiento y de la incorporación de liderazgos provenientes de otras fuerzas políticas.

El país vive una transición compleja. La polarización agotó su capacidad movilizadora.

México necesita una nueva etapa:

Menos confrontación.

Más conciliación productiva.

Menos clientelismo.

Más meritocracia institucional.

El liderazgo que emerja deberá ofrecer estabilidad sin autoritarismo, modernización sin exclusión y desarrollo con cohesión social.

Recomendación directa al gobierno municipal de Celaya

La política digital basada en confrontación artificial y polarización permanente desgasta a cualquier administración.

La ciudadanía no necesita bots.

Necesita resultados.

La mejor defensa de un gobierno es:

  • Transparencia real.
  • Datos verificables.
  • Rendición de cuentas constante.
  • Reconocimiento honesto de errores.
  • Profesionalización del gabinete.

Si los resultados acompañan, la narrativa se sostiene sola.

Si no acompañan, ninguna estrategia digital podrá sustituir la percepción ciudadana.

La responsabilidad pública no se delega. Se asume.

El momento histórico

México está entrando en una etapa donde la competencia política será menos ideológica y más administrativa.

La pregunta no es quién grita más fuerte.

Es quién gobierna mejor.

Si el Bajío logra consolidar un modelo de crecimiento basado en innovación, eficiencia gubernamental y cohesión social, podría convertirse en el epicentro del nuevo acuerdo nacional.

El país necesita salir del ruido.

Necesita método.

Necesita institucionalidad.

Necesita liderazgo sereno.

La historia no premia a quienes administran el conflicto.

Premia a quienes resuelven.



Erick Xavier Huerta S. Periodista, Consultor y Promotor de Desarrollo Sostenible Consultor Certificado y Comunicador en Semiología de la Vida Cotidiana Coach en Liderazgo y Transformación Humana. Speaker Internacional Divergente.

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