El Eje del Bajío: La Gestión de Resultados frente a la Disfunción Sistémica
El Eje del Bajío: La Gestión de Resultados frente a la Disfunción Sistémica
Por: Erick Xavier Huerta Sánchez—
Titular del Frente Social Causa Justa por México y por Guanajuato
Estratega del Centro Democrático
Consultor en Liderazgo y Transformación Social
Voz del Bajío para el Nuevo México
Escribo desde la convicción que otorga la responsabilidad civil y una trayectoria forjada en el periodismo, la labor empresarial y el servicio. Desde esta trinchera, es imperativo señalar que México no atraviesa una etapa de consolidación institucional, sino un periodo de profunda disfunción. Bajo la narrativa de un cambio de régimen, lo que hemos atestiguado es una alteración de los equilibrios básicos del Estado y un desorden administrativo que hoy compromete nuestra viabilidad a futuro.
Lamentablemente, el valor de la partidocracia ha sido socavado por quienes, en su momento, secuestraron las estructuras de partido y gobierno para fines estrictamente particulares. Esta captura de las instituciones por intereses oprobiosos terminó por apuntalar los vicios de la vieja política, reciclando figuras que hoy, bajo nuevas siglas, mantienen al oficialismo en una crisis de identidad y mística, donde la acumulación de poder ha desplazado a la eficacia gubernamental.
Frente a este vacío de gestión, el Bajío se erige como un laboratorio de gobernanza moderna. La reaparición de Pancho Domínguez y su respaldo a la proyección nacional de Mauricio Kuri no debe leerse como una simple disputa interna de partido; es la respuesta de un modelo de éxito regional ante la erosión del centro. Kuri, consistentemente evaluado como el gobernador con mayor aprobación en el país, representa hoy la antítesis del estancamiento.
El dinamismo de Querétaro, en conjunto con Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco, es producto de un nuevo acuerdo social que privilegia la conciliación sobre el conflicto. Mientras la Federación presenta serias lagunas en sus responsabilidades constitucionales —especialmente en la vigilancia de las vías federales de comunicación, cuya seguridad compete estrictamente a la Guardia Nacional—, el Bajío ha sabido blindar su crecimiento mediante la vanguardia tecnológica y la eficiencia en los servicios públicos. Es una región que, a pesar de estar sitiada por la omisión federal, mantiene el motor económico del país encendido.
México se encamina a una coyuntura crítica. La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta el desgaste natural de un modelo que ha privilegiado la retórica sobre la solución de problemas estructurales, como la violencia y la opacidad administrativa. En este escenario, la figura de Mauricio Kuri surge como un perfil capaz de restaurar el diálogo con los sectores productivos y la sociedad civil.
La ruta hacia el futuro no admite más improvisaciones. El país requiere una transición hacia la institucionalización de la modernidad, donde el avance tecnológico y el respeto a la ley sean los pilares del desarrollo. El Bajío ya no solo es el corazón industrial de México; es hoy la referencia de que se puede gobernar con orden y visión global. Nada es fortuito: cuando el sistema central muestra signos de agotamiento, la periferia eficiente se convierte en la nueva hoja de ruta para la nación.
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