La Geopolítica del Orden: El Bajío frente a la "Transtornación"
La Geopolítica del Orden: El Bajío frente a la "Transtornación"
Por: Erick Xavier Huerta
México no padece una transformación; atraviesa una transtornación. El término no es gratuito: bajo la narrativa de un cambio de régimen, lo que hemos atestiguado es la alteración sistémica de la seguridad, el desorden institucional y la erosión de los capitales que daban estabilidad al país. En este escenario de claroscuros, el Bajío ha dejado de ser una región geográfica para convertirse en un manifiesto político.
La reaparición de Pancho Domínguez y su respaldo a Mauricio Kuri no es una simple maniobra interna del PAN. Es un intento por sanar la herida que dejó la miopía de Ricardo Anaya, cuya obsesión personalista fracturó al partido y permitió que Morena absorbiera capitales pragmáticos. Hoy, esa "Transtornación" oficialista muestra su verdadera cara: una crisis interna de mística donde solo sobrevive el hambre de poder.
Frente a ese vacío, Querétaro se presenta como la antítesis. Kuri, el gobernador mejor evaluado del país, ha entendido que el nuevo acuerdo social no se firma en un templete, sino en la eficiencia del avance tecnológico y la transparencia de los servicios públicos. Mientras la Federación se desgasta en la retórica de la polarización, el bloque de Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro —apuntalado por el dinamismo de Jalisco— propone una conciliación técnica: menos ideología y más conectividad.
El reto es mayúsculo. El Bajío hoy se encuentra sitiado por la omisión federal en las carreteras; un descuido que, aunque es responsabilidad constitucional de la Guardia Nacional, se utiliza como arma política para intentar frenar al motor económico de México. Sin embargo, la narrativa de vanguardia de Kuri y su capacidad para dialogar con el sector empresarial y las cúpulas del poder —incluyendo el respeto institucional que le profesan en Palacio Nacional— lo perfilan como el sucesor natural a la lógica del conflicto.
Si Claudia Sheinbaum llega a su revocación de mandato asfixiada por la violencia que la Federación no ha querido o no ha podido contener, la mirada nacional buscará orden. El Bajío ya no es solo "el granero de México"; es hoy la reserva de la cordura institucional. La pregunta no es si el país puede cambiar, sino si el país está listo para el modelo de eficiencia que Kuri y el bloque del centro ya están ejecutando. Nada es fortuito: la política es destino, y el destino hoy apunta hacia el Querétaro del acuerdo y la tecnología.
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