La queja.
La queja.
Mira, en el tema de desarrollo de conciencia hablamos de un tema central «la queja», definida en el contexto de la semiología de la vida cotidiana como la expresión interna o externa de un conflicto con mi principio de realidad, derivado de la formulación de un juicio de valor. Recordemos que cuando emitimos un juicio de valor habitamos en nuestro imaginario personal devenido del imaginario colectivo, es decir encarnamos una falsa personalidad que inhibe a nuestro ser.
La queja, indudablemente es un tema central en nuestra vidas, porque íntimamente nos conduce a experimentar emociones negativas, y con ello despertamos lo peor, el odio, el resentimiento, la ira, y habitamos y recorremos el camino del miedo, estando en la angustia existencial que nos induce a los miedos irracionales, nos perdemos del presente, y ya no podemos responder con lucidez porque todo estímulo lo percibimos desde ese miedo y en consecuencia no nos podemos prodigar en actuar con libertad y amor.
¿De qué te quejas?
Tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Alberto Peláez, analista internacional, gran periodista, novelista, articulista, speaker y corresponsal de veinte guerras. Peláez nos compartió su vida, y dio testimonio a lo que vio en la guerra. El objetivo era claro, sacudir conciencias.
Cada cinco segundos, reporta ONU y Unicef, muere un niño en el mundo. Las necesidades apremiantes hoy en el mundo son la inclusión, la equidad y la sostenibilidad. Hay partes en el mundo que han ido en retroceso en una mayor involución, en acentuar la violencia y la barbarie. Esto implicado en que toda degradación de la conciencia individual se traduce en perturbaciones para tener la capacidad de amar.
Primero, Alberto Peláez habló de Afganistán, claro ejemplo de que siempre se puede estar peor. Hay que aprender de estas situaciones. Damos por sentado de que la evolución ocurre de forma cronológica y no es así, siempre se puede estar peor y esto sucede cuando no hay intención y cuando no hay camino ni método para actuar en favor de progresar. Bueno, Afganistán hoy atraviesa una de las peores crisis humanitarias y de derechos humanos del mundo tras el regreso de los talibanes desde 2021. ¿Qué pasa hoy? Sigue agravándose la crisis de derechos de las mujeres. Es Afganistán considerado el peor país del mundo para ser mujer. Se eliminó por completo su presencia en la vida pública, y se les ha prohibido la educación secundaria y universitaria. Hay también pobreza extrema y hambre. Se calcula el 85% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. El 97% de los afganos sufre inseguridad alimentaria y se estima que cerca de cuatro millones de niños sufren desnutrición aguda. Además de todo, la crisis humanitaria es económica, pues el país enfrenta un aislamiento financiero internacional. Las sequías afectan el 85% del territorio y ha colapsado el sistema sanitario. Hay alta amenaza de terrorismo a pesar de la toma de control talibán, y hay tensión en las fronteras, especialmente con Pakistán. Ahí, la crisis conduce al empeoramiento de la calidad de vida y los principales afectados son mujeres, niños y minorías. Las mujeres afganas luchan por la igualdad.
Después, se pasó al caso de Irak.
Una invasión que fue acción militar liderada por EUA, bajo la administración de George W. Bush con apoyo político y logístico de España con José María Aznar y Reino Unido con Tony Blair, conformando la conocida “coalición de los Azores”. Muchos periodistas locales fueron asesinados por fuerzas internacionales como por grupos insurgentes. La invasión se basó en información falsa, lo que hizo que la verdad sobre la guerra fuera la primera víctima.
Luego, pasamos a Somalia.
Somalia vive una guerra civil ininterrumpida desde 1991 tras la caída del dictador Siad Barre, convirtiéndose en uno de los conflictos más largos y complejos del mundo. Ahora, la lucha se centra en la insurgencia del grupo terrorista Al-Shabaab vinculado a Al-Qaeda que controla vastas zonas rurales y lucha contra el gobierno federal generando una crisis humanitaria crónica. Esta guerra civil devastadora ha dado parte al aumento del extremismo violento y de la crisis humanitaria que ha debilitado la infraestructura institucional y burocrática y ha dañado gravemente la cohesión y la unidad social.
Recuerdo que para proteger el equilibrio y la cohesión social, hay que ir en búsqueda de la paz y la cooperación, y esto se da a través del diálogo y esto hace posible la paz. La paz es posible con solidaridad y negociación, son las dos palabras que marcó el periodista Peláez para ir en busca de la paz en el mundo, cosa que debe partir de la voluntad de aquellos que están en política. El asunto es, también se señala, que no se alcanza la paz porque no llama la atención ni las intenciones, porque llama más la guerra y porque ahí van los propósitos. Hace falta voluntad política y mucho en parte porque han emergido políticos de pacotilla y de bolsillo que solo quieren devengar el sueldo cada mes sin responsabilizarse de su representación en favor del bien común de la humanidad. Hoy apremia el ejercicio político de verdad.
El concepto de un mundo global cosmogónico entrelaza la búsqueda humana por entender el origen del universo (cosmogonía) con la interconexión contemporánea del planeta (globalización), sugiriendo una visión donde la creación, el orden y la existencia están interconectados a escala mundial.
También, fue importante recordar la decisión de la entonces canciller alemana, Angela Merkel, de abrir las fronteras de Alemania en el verano de 2015 a más de un millón de refugiados, en su mayoría sirios, uno de los momentos más definitorios de su mandato, y efectivamente generó una profunda división en la unión europea con muchos países ignorando y rechazando su llamamiento a una distribución solidaria. Merkel consideró la apertura como imperativo humanitario ante la crisis de la guerra de siria.
Luego, vale la pena agregar el caso de Shimon Peres (1923-2016), una de las figuras más influyentes y complejas en la historia de Israel, recordado principalmente por su evolución de ser estratega de defensa a un inquebrantable buscador de la paz. Dedicó sus últimas décadas a promover el diálogo y el entendimiento en Oriente Medio, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1994.
Los que han buscado la paz, han muerto. La paz no ha sido interés en el mundo. Pero mira, esta frustración, no ha tampoco llevado a que se rinda toda la humanidad. La frustración luego dicen es retroalimentación, y te lleva a la superación. La frustración es una emoción universal que al gestionarse correctamente, actúa como potente motor para el aprendizaje, la resiliencia, y la superación personal. No es un obstáculo definitivo, sino señal de crecimiento que impulsa a cambiar estrategias y persistir en la consecución de metas. Pero para ello hay que tener fe.
Luego hablamos de Serbia. La guerra de la antigua Yugoslavia fue la serie de conflictos étnicos, políticos y de independencia de tremenda violencia que ocurrieron entre 1991 y 2001. Esta guerra desintegró al país en siete naciones independientes: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Kosovo.
La estabilidad de Yugoslavia se basaba en la figura del líder socialista Josip Broz “Tito” que logró mantener unidos a diversos grupos étnicos bajo un sistema federal, pero luego de su muerte en 1980 surgió el colapso.
El asunto es que dónde quedó todo el conocimiento que legó Aristóteles, la belleza de Shakespare, la sabiduría de Sócrates, Platón, el contrato social de Rousseau y más. Toda la ilustración europea ha quedado perdida en el auge de la violencia.
Vale la pena recordar en estos asuntos la observación del embajador y poeta Henry Van Dyke que dijo que «existe una ambición más noble que meramente alcanzar una posición prominente en el mundo. Es la de agacharse y levantar a la humanidad para que ella sea más prominente».
Alberto Peláez nos habló también del valor de la frustración, pues aprendiendo a frustrarse uno se convierte en una persona de éxito. Cuando hay oportunidad uno da lo mejor de sí, no desperdicia el tiempo, sabe el valor de la oportunidad, sabe del valor que hay en el compromiso con el bien y la excelencia. Así nos contó la historia de dos hermanos que se dispusieron a cultivar un bambú, y uno se desesperó y dejó de cuidar, abandonó la causa. Pero el otro hermano continúo cuidando su siembra, fue paciente, y pronto la paciencia hizo ver el surgimiento de un pequeño tallo. Había pasado mucho tiempo en lo que el bambú echaba raíces para alcanzar alturas, ser fuerte y flexible.
Mira, Rudolf Steiner (1861-1925) plasmó la idea de una visión antroposófica en la política, basado en la propuesta de un enfoque holístico que conecta el desarrollo humano con esferas espirituales, anímicas y físicas y eso en el ámbito sociopolítico se traduce frecuentemente en la propuesta de la sociedad trimembre. La sociedad tripartita, trimembre de Steiner sostiene que la sociedad debe estructurarse en tres esferas independientes para garantizar la libertad y el equilibrio evitando que una domine a las otras. Primero la vida espiritual, cultural donde se desarrolla el espíritu y la libertad individual con educación, arte y ciencia. Luego, la vida política y de derechos, donde se rige la igualdad y la justicia, leyes, sistema y democracia. Y luego la vida económica donde se producen los bienes y rige la fraternidad y la cooperación. En este enfoque humano la antroposofía busca humanizar la política poniendo al ser humano, cuerpo, alma y espíritu en el centro de las decisiones. Esta misma visión incluye fuerte inclinación hacia la sostenibilidad viendo la tierra como un sistema vivo.
Mira, cualquiera de nosotros podría estar en uno de estos ámbitos de mayor oscuridad en el mundo, en cualquiera de estos lugares en guerra. Ningún lugar está exento, ninguna persona está exenta. ¿Qué haremos al respecto?
En México salimos del sexenio de López Obrador, que prometió abrazos y no balazos, que dijo que se acabarían las masacres con su gobierno, y resultó el más letal, se cayeron sus promesas y sus mentiras al final de su sexenio. Más de doscientos mil homicidios dolosos, que implica que en la prometida república amorosa de la cuarta transformación, individuos fueron deliberadamente a terminar con la vida de sus semejantes. De ese tamaño la oscuridad y con ello la guerra silenciosa, porque es territorio no declarado como tal y hay todas las condiciones de terror, guerra, violencia e inestabilidad en el funcionamiento de las instituciones de la república “democrática”.
Vale la pena con ello hoy recordar una frase importante de la película «The Holdovers (los que se quedan) de Alexander Payne. Cuando el profesor Paul Hunham (gran Paul Giamatti) evoca su misión, de que pensó que podría hacer la diferencia, preparar a los jóvenes para el mundo y proporcionarles estándares y bases como siempre se ha buscado inculcar en la educación de altura. Hoy por hoy, pareciera que el mundo ya no tiene sentido, que está en llamas, que a los ricos les importa una mierda, que los niños pobres son carne de cañón y que la integridad es un chiste y la confianza es solo un nombre en un banco.
Hoy es cuando más se necesitan personas comprometidas con esa misión.
Hagamos la diferencia.

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