Democracia Republicana.

Democracia Republicana.



¿Qué están haciendo en Guanajuato?

La máxima democrática de un gobierno «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo», fue popularizada por Abraham Lincoln en 1863, estableciendo que el poder político emana de una entidad soberana organizada y no de un grupo particular o élite.

La nación tiene un pueblo, no gente. Es la diferencia entre una comunidad con identidad política e histórica de un simple grupo de personas. El pueblo es identidad compartida, grupo unido por su historia, cultura, leyes y territorio. En la ley y en la democracia, el pueblo es quien tiene la soberanía y el poder de una nación. Implica que los ciudadanos reman hacia el mismo lado y comparten un destino en común. La gente son solo una suma de seres humanos que viven en un lugar sin organización política, que no implica una cultura compartida y una historia común.

La gente son personas sueltas que pueden tener ideas, gustos o vidas totalmente distintas.

Guanajuato pertenece a una república, democrática, y eso implica tener un pueblo que resalta que los ciudadanos forman una colectividad con derechos políticos y alma histórica y no solo un montón de habitantes al azar.

El “gobierno de la gente” es el lema y la denominación oficial de la administración estatal de Libia Dennise García Muñoz Ledo como Gobernadora del Estado de Guanajuato.

¿Quién asesora a la gobernadora?

Esto advierte tremenda equivocación, sea por dolo, sea por ignorancia. Porque el gobierno es del pueblo. El concepto de pueblo representa una entidad política con derechos soberanos e históricos y una gente, una suma de individuos sueltos. Debemos ser más reiterativos al respecto, porque no es asunto menor. El pueblo es el conjunto de ciudadanos organizados que detentan el poder supremo para decidir sobre las leyes, los gobernantes y el destino del país. La noción de pueblo trasciende intereses personales, busca bien común, justicia social y equidad por encima de voluntades aisladas. El pueblo da fundamento al pacto social, sustenta la constitución donde se define un proyecto de nación y no meras acumulaciones de opiniones intrascendentes.

La gente solo son personas dispersas, transeúntes, sin organización política. La gente puede tener sus deseos y demandas individuales, cambiantes, pero el pueblo institucionaliza su voz a través de la democracia, leyes y participación ciudadana.

Profundicemos de manera radical, porque la diferencia clave radica en que una nación se construye sobre vínculos identitarios, históricos y políticos, elementos que están intrínsecamente contenidos en el concepto del pueblo, mientras que la palabra “gente” solo refiere a una acumulación de individuos sin una conexión profunda entre sí.

Por implicaciones etimológicas y sociológicas y jurídicas ambos términos van en sentidos distintos.

Pueblo proviene del latín populus y define a un grupo de personas que comparten una historia, cultura, idioma, tradición y destino común. El pueblo no es solo la suma de sus habitantes, es tejido social que da cuerpo y alma a la identidad de una nación.

La gente solo es término abstracto y puramente numérico. La gente puede ser cualquier grupo fortuito de individuos, que no poseen un proyecto histórico común ni una cohesión cultural que los defina como colectividad.

En el ámbito del derecho constitucional y la política, la distinción es fundamental, porque la soberanía reside en el pueblo y las constituciones del mundo otorgan el poder político al pueblo como un sujeto colectivo unitario. El pueblo tiene derechos políticos, capacidad de autodeterminación y es quien legitima al Estado.

La gente no tiene estatus jurídico. Legalmente, no se puede hablar de la soberanía de la gente porque carece de organización institucional, obligaciones civiles o una estructura soberana.

El pueblo representa un sujeto histórico, político y cultural con identidad propia. De cohesión, tradiciones, leyes compartidas y soberanía. Vínculo esencial es el pueblo, como elemento humano que da origen y sustento a la nación.

La gente es una masa plural o pluralidad de personas sin distinción particular. Es individualidad y agregación casual. La gente solo habita un espacio, pero no constituye por sí misma una comunidad nacional.

Una nación necesita de un pueblo porque la existencia de un país requiere de una comunidad unida por la memoria, voluntad y la ley, algo que simplemente la “gente” por muy numerosa que sea, no puede moldear por sí sola.

Erick Xavier Huerta

Erick Xavier Huerta S.
Consultor, comunicador y promotor de desarrollo humano y sostenible.
Participante en la vida pública desde una agenda de paz, conciencia cívica, desarrollo regional y fortalecimiento comunitario.


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