Estado de Negación.
Estado de Negación.
Lo dijo el ex presidente López Obrador, lo dice ahora su socia, sucesora, cómplice, la presidenta Claudia Sheinbaum, «En México se acabó la corrupción».
Este pronunciamiento se ha convertido en el ejercicio favorito del presidente de la República, emanado de la cuarta transformación, en decir y expresar cada vez que pueden, en una forma para negar la realidad, conveniente a solaparse y a sopesar su permanencia en el poder, cobijando a los actores que se siguen repartiendo el pastel entre sus cuates, familias y socios en los puestos de la burocracia mexicana.
Cuando la presidenta Sheinbaum dice que ya no hay corrupción, niega la pobreza que hay en el país, niega los homicidios que ocurren, niega la existencia del crimen organizado, niega el narcotráfico, niega los cobros de piso criminales, niega los robos a casa habitación, niega la ignorancia que hay, niega los fanatismo religiosos y políticos en el país que convergen en la violencia social que azota a los ciudadanos. Niega su propia responsabilidad a trabajar en favor de prevenir pobreza, violencia e ignorancia. Niega su responsabilidad para actuar como jefe de estado. Eso en lugar de provocar calma, provoca alarma, de advertir tener un representante que no quiere trabajar en favor de mejorar nuestra realidad. Niega al país prácticamente, niega su propia función como decimos porque entonces hay poco qué hacer al respecto; niega la responsabilidad de establecer mecanismos y acciones para prevenir la corrupción que siempre está latente, que da auge a regímenes fascistas, autoritarios y déspotas. Niega incluso la corrupción de los otros partidos políticos porque ese argumento serviría para haber deshecho la corrupción política en los partidos adversarios. Y es justamente a lo que alude morena, deshacerse de la oposición, invitando a que todo capital político del PRI y del PAN simplemente se cambien de partido a militar, aplaudir y trabajar para el partido de Estado, cosa que era una misiva fundamental desde la fundación del partido evitar eso. Pero solo ha conseguido la mentira crecer, para manipular, engañar, robar y traicionar.
Esto es lo que ocurre, la contradicción, que incluso sus más allegados representan, que dicen que no mienten, que no engañan y que no traicionan y todos los días es lo que está latente, frente a sus ojos. Es lo evidente. Tanta evidencia hay que ya hay también estado de negación de parte de militantes y simpatizantes, no quieren aludir a ninguna mínima crítica, porque sería poner en riesgo la permanencia de morena en el poder, la permanencia de este partido que ha servido para poder canalizar la rabia y el hartazgo que había de panistas y priistas en el poder, pero que al fin y al cabo estos mismos han acabado por ser premiados por el propio morena, poniéndolos en Senadurías, diputaciones y en embajadas. Pero lo más cómodo es decir, no hay que hacer nada, simplemente se acabó la corrupción porque el presidente de la república lo dijo. Así como lo dijo el antecesor, que se había terminado con todas las lacras de la política, nepotismos, influyentismos y amiguismos, y al amparo de esos pronunciamientos en nuestros pueblos, senadores ponen a la amante, a la comadre en diputaciones, a la esposa en alcaldías, y cínicamente aplauden esos mismos preceptos y se desentienden de su propia corrupción. Como Noroña, que ayer lucraba con su propia pobreza para ser considerado por la comunidad plebeya su representante, pero una vez en el poder, tuvo capacidad adquisitiva para convertirse en un nuevo señor feudal. Y ahora no admite críticas, ni gritos, ni protestas. O como el hijo de López Obrador, que por su tráfico de influencias llegó a hacerse del partido que considera que le pertenece y que debe heredar en el poder por su parentesco con el ex presidente López Obrador, porque es su hijo y porque lleva su apellido, es hijo del poder y el poder lo debe ejercer. Y por supuesto, militantes y simpatizantes guardan silencio ominoso para "no poner en riesgo el proyecto de transformación". Un proyecto que viene sirviendo a intereses oscuros de unas cuantas familias, y que encubre a priistas, panistas y perredistas, a todo el conjunto de capitales políticos que ayer, eran señalados como traidores a la patria y hoy son héroes por haberse cambiado de partido, y ahora ser matraqueros de morena.
La sociedad hoy está polarizada entre otras cosas por el dogmatismo que ha venido promoviendo morena en favor suyo, y la violencia y el rencor social que se han venido promoviendo en función de preservar el poder, pensando que se acabó con el PRI y el PAN cuyos capitales siempre fueron bien recibidos y llenos de privilegios desde tiempos de Cárdenas, en el PRD bajo la dirigencia de López Obrador, y luego en morena otra vez bajo su dirigencia, con la continuidad de Mario Delgado que acató bien las instrucciones (inflar el partido con capitales del PRIAN) y ahora con su hijo (de López Obrador) que se sabe bien la directriz. Estos problemas de polarización han llegado a ser representados en los propios empujones de Alejandro Moreno con Fernández Noroña, un Senador con el presidente de la cámara, en un recinto parlamentario, el enojo por no poder tener permiso para usar la palabra, cosa que siempre hizo enojar a Noroña mientras fue legislador de oposición. Los riesgos amigos, hoy son múltiples en términos de la polarización que vive la república, y que no debería ser, porque seguimos perdiendo cohesión social, estabilidad política y económica.
Hemos estado en esta república donde matan a diestra y siniestra a candidatos, muchos de ellos de morena, pero aún con eso sigue el fanatismo y el estado de negación, «no pasa nada», no pasa la inflación, no pasa la corrupción, no pasa en el acontecer social madres frustradas por buscar a sus hijos desaparecidos; no pasa el clamor de falta de oportunidades de jóvenes que no se pueden desarrollar profesionalmente, no pasa la injusticia y el clamor de la sociedad de ver en sus representantes los abusos, no pasan los asesinatos a periodistas y comunicadores, no pasan los municipios secuestrados por el crimen organizado que ponen a alcaldes y controlan arbitrariamente el mercado, no pasa absolutamente nada.Este es el mensaje en la mañanera, cero autocrítica, todo es culpa del PRIANRD. Pásense a morena. Estos discursos son demasiado silvestres. ¿Tenemos que resignarnos a este sistema?
Esta polarización extrema divide a la sociedad en grupos opuestos, aquellos que quieren reafirmar su estado de negacionismo y en consecuencia generan intolerancia a la crítica, desconfianza y enemistad. Esto deriva en lo que vemos en nuestra vida cotidiana, los conflictos sociales, las protestas violentas y el deterioro consecutivo del tejido social que impide la convivencia pacífica. En tanto, no hay diálogo, por eso los empujones y gritos en los parlamentos, por eso el estancamiento legislativo, la crisis institucional. Y es que como la presidenta reiteradamente dice que no hay corrupción, no hay crisis de credibilidad y confianza en las instituciones, y se atropella entonces cualquier clamor ciudadano que expresa injusticia y opresión.
La polarización que ha promovido morena, lleva a incentivar estas posturas extremas y a radicalizar movimientos sociales, cosa que incrementa la violencia política. Bueno, han sacado pergaminos de actores políticos acusados de traicionar a la patria, como Rommel Pacheco, mientras estaba en el PAN porque una vez que se pasó a morena recibió todos los tratos llenos de privilegios y se olvidó eso de que era traidor a la patria. Al igual pasó con Pepe Chedraui y otros tantos más actores de la vida pública y política de México que siempre han estado en la cúspide del poder burocrático.
La polarización es un riesgo para la seguridad nacional; la división profunda en nuestra sociedad erosiona la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas, en los procesos democráticos y en los líderes, aumenta el abstencionismo, la apatía política o la búsqueda de soluciones autoritarias o populistas. Pues el populismo es eso, la moda es lo que manda, sin que necesariamente conlleve razón y lógica.
México está lejos de saltar a ser una de las diez economías más importantes del mundo por esta polarización, que genera deterioro económico. Esto genera incertidumbre por supuesto e inestabilidad económica, totalmente evidente con el desenlace de la presidencia de Noroña en el Senado Mexicano.
México no va por el rumbo correcto. Hay que decirlo.
Erick Xavier Huerta S.
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