Sheinbaum, Gertz y La Luz del Mundo: la simulación del poder y la captura institucional

 

Sheinbaum, Gertz y La Luz del Mundo: la simulación del poder y la captura institucional




La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que el cierre del expediente judicial sobre La Luz del Mundo ocurrió en 2025, durante la gestión del exfiscal Alejandro Gertz Manero, y aseguró desconocer las razones de esa decisión. Pero en política, la ignorancia proclamada por el poder rara vez convence. Cuando una administración ha tolerado, promovido o acomodado a personajes cercanos a ese grupo en espacios de decisión pública y judicial, la pregunta ya no es si sabía o no sabía: la pregunta es por qué quiso hacer creer que no sabía.

El problema no es solo jurídico, es político

El caso no se reduce a un expediente cerrado o a una discusión técnica sobre “no ejercicio de la acción penal”. El fondo es otro: la captura progresiva de espacios del Estado por intereses que se presentan como religiosos, pero operan con una estructura de poder, disciplina y presión política que alcanza candidaturas, instituciones y cargos estratégicos. Cuando el gobierno permite que una organización con antecedentes gravísimos de abuso, coerción e influencia construya puentes hacia el aparato público, lo que está en juego no es un trámite: es la credibilidad misma del Estado.

Y aquí la responsabilidad política no puede evaporarse. Porque si una presidenta afirma desconocer las razones del cierre, pero al mismo tiempo su gobierno y su entorno han permitido acercamientos, acomodos y protección política alrededor del grupo, entonces la negación deja de ser inocencia y se vuelve táctica.

La red de privilegios

La Luz del Mundo no solo ha buscado influencia moral o religiosa. Ha buscado poder institucional. Diversas investigaciones periodísticas documentaron que miembros y simpatizantes vinculados a la congregación participaron en la elección judicial de 2025, y algunos recibieron constancias de mayoría como juezas o candidatos judiciales. Entre los perfiles señalados públicamente están Cesiah León Rocha, Eluzai Rafael Aguilar, Elías Luna Cortés, Job Daniel Wong y Madián Sinaí Menchaca Sierra, hija del obispo Nicolás Menchaca.

Eso ya es gravísimo por sí mismo. Pero es todavía más grave cuando se observa el contexto: un aparato político que dice combatir privilegios mientras abre espacio a redes de influencia cerradas, opacas y jerárquicas. La contradicción es brutal. Se promete democratización, pero se tolera el avance de un bloque con disciplina interna y acceso privilegiado a instituciones clave.

Mentir, robar y traicionar

La frase puede sonar dura, pero el enojo social nace precisamente de esa percepción: mentir, robar y traicionar a todos. Mentir, cuando se promete transparencia y se termina alegando desconocimiento. Robar, cuando el Estado entrega legitimidad a grupos que han operado a través de favores, protección y capturas. Traicionar, cuando las víctimas esperan justicia y el poder les responde con ambigüedad, retraso o simulación.

La traición no solo es institucional; también es moral. Porque el mensaje que se envía a la ciudadanía es devastador: si tienes influencia suficiente, si tienes conexiones suficientes, si sabes moverte dentro del nuevo régimen, puedes convertirte en beneficiario de sus mecanismos. Y entonces la justicia se vuelve un discurso, no una práctica.

La pregunta que Sheinbaum no puede evadir

¿Desconoce la presidenta lo que ocurrió? Quizá puede decirlo. Pero lo que no puede hacer es pedir que se le crea sin más. Porque el poder no se mide solo por lo que sabe formalmente, sino por lo que permite, tolera y acomoda. Y cuando se trata de una organización como La Luz del Mundo, con acusaciones gravísimas y una historia de influencia política, la indiferencia institucional ya es una forma de complicidad.

Por eso esta historia no debe cerrarse con una declaración. Debe abrirse con rendición de cuentas. Porque México no necesita una presidencia que alegue desconocimiento frente a redes de poder tan evidentes. Necesita un gobierno que rompa con la vieja costumbre de negociar impunidad a cambio de conveniencia.

Los casos documentados hasta ahora

Con base en lo publicado hasta el momento, los casos reportados públicamente incluyen estas personas vinculadas o promovidas en el proceso judicial-electoral:

  • Cesiah León Rocha, candidata a jueza de Distrito.

  • Eluzai Rafael Aguilar, candidata a jueza de Distrito.

  • Elías Luna Cortés, candidato a juez de Distrito.

  • Job Daniel Wong, candidato a magistrado de Circuito.

  • Madián Sinaí Menchaca Sierra, candidata a jueza de Distrito e hija del obispo Nicolás Menchaca.

Además, diversos reportes periodísticos documentaron que hubo juezas ligadas a La Luz del Mundo que recibieron constancia de mayoría en 2025. Eso confirma que el problema no es aislado ni anecdótico, sino estructural.

El caso La Luz del Mundo exhibe una verdad incómoda: en México, la impunidad no solo sobrevive; se adapta, se recicla y busca nuevos refugios dentro del aparato público. Y cuando una presidenta dice que desconoce por qué se cerró un expediente tan delicado, pero el entorno institucional muestra cercanía, acomodo y tolerancia, el problema ya no es la explicación. El problema es la credibilidad.

Erick Xavier Huerta S.
Periodista, consultor y promotor de desarrollo humano y social
Comunicación política | | Liderazgo consciente
Incidencia pública y transformación social

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